Ascensión a los volcanes Marum y Bembow, VANUATU

Ascensión a los volcanes Marum y Bembow, VANUATU

Un vuelo de una hora desde Port Vila nos lleva directos a Craig Cove, en la isla de Ambrym. Esta remota isla del Pacífico Sur es básicamente conocida como la isla de la magia y los volcanes. La magia, incluida la magia negra, es la religión de gran parte de la población no cristiana de Vanuatu. Espíritus y demonios de toda índole son invocados tanto para sanar como para defenderse de los enemigos. Incluso los no practicantes la respetan por temor.

Pero volvamos al tema. Si por algo resulta conocida esta isla entre los vulcanólogos es porque es uno de los pocos lugares del mundo con dos volcanes activos accesibles a excursionistas, el Mount Benbow (1.159 m) y el Mount Marum (1.270 m). Un viaje a Vanuatu sin subir a estos volcanes posiblemente sea un
viaje incompleto.

De preferencia, los turistas con ganas de sentir de cerca un volcán, suelen viajar hasta la isla de Tanna para ver el Volcán Yasur, un pequeño volcán muy accesible a todo el mundo (de ahí que sea tan turístico) pero en absoluto comparable a los volcanes Marum y Benbow. Ascender a la caldera de estos dos volcanes es todo un regalo para los ojos. Ascender hasta el borde de los cráteres, una experiencia única.

El día que se inicia el trek de dos días hacia la caldera de los volcanes, hay que levantarse temprano para aprovechar bien las horas de sol. En caso de estar alojados en Melvert, una pequeña aldea en el extremo occidental de la isla, primero hay que hacer una aproximación en 4×4 hasta Port Vato (una aldea a medio camino entre Craig Cove y Ulei), luego continuar por la selva hasta alcanzar uno de los ríos de lava y desde ahí empezar a caminar hacia los volcanes.

Cargando con lo necesario para pasar una noche en la caldera, iniciamos la ascensión atravesando la húmeda y densa selva tropical. En poco menos de tres horas se deja atrás la exuberante vegetación de la isla para empezar a caminar por los ríos de lava de la caldera, salpicados de cañizo y matorral. Junto a nosotros, impasibles y siempre inquietantes, los dos volcanes.

Tras un breve paso por el campamento donde pasaremos la noche, para dejar las mochilas y reponer algo de fuerzas, podemos continuar caminando hasta el primero de los volcanes, el Mt. Benbow. Atravesamos parte de la caldera hasta llegar a las faldas de las crestas del primer coloso y empezamos a subir poco a poco por ellas. En poco menos de una hora se alcanza el primero de los dos cráteres de este volcán.

Para poder ver el lago de magma hay que continuar caminando y descender al segundo cráter que hay unos trescientos metros hacia abajo. Pese a andar con mil ojos en la bajada, el esfuerzo vale la pena. En cualquier caso, los que no tuvieron su mejor día, que no se preocupen, al día siguiente hay premio de nuevo.

La soledad y quietud de este lugar al atardecer tan solo son el preludio del magnífico espectáculo que está por llegar con la fría y cerrada noche: un firmamen
to teñido de rojo
a causa del humo iluminado por el magma que nos recordará lo cerca que estamos de las entrañas de la tierra.

La caminata del segundo día empieza remontando los ríos de lava hasta alcanzar las áridas crestas que llevan directas al cráter del Mount Marum. Por momentos cuesta algo respirar debido a las fumarolas que salen de las grietas, pero el avance se hace de manera cómoda en general. Tan solo las amenazadoras nubes que suelen cubrir la cima pueden hacer temer en lo peor… o no, aquí nunca se sabe.

Tras un último esfuerzo llegamos a lo alto del cráter y el espectáculo que se abre ante nuestros ojos es algo único, no apto para aprensivos. Envueltos en un olor a azufre y azotados por el viento, desde lo alto del cráter podemos observar el hipnótico ojo de magma borboteante que nos dará consciencia real de lo que estamos viviendo. Ni qué decir tiene que la precaución en un lugar así es máxima ya que lo más peligroso son las rachas de viento que en un descuido te pueden enviar sin más al fondo del lago.

Tras disfrutar de tamaño espectáculo, el resto de la jornada la pasaremos caminando, bien de regreso a Melvert, bien en dirección a Ranon, una bonita y tranquila aldea en la costa noroeste de la isla conocida entre otras cosas por la Danza Rom. Pero esa es otra historia.

DATOS DE INTERÉS:

  • PRECIO: Consultar con la agencia.
  • HAY QUE SABER: La mejor época para visitar el país es de mayo a octubre ya que coincide con la época de menos lluvias y las temperaturas son moderadas. La época de lluvias y ciclones es de diciembre a marzo.
  • CONTACTOwreckstoainforest

 

 


Vaanui
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