Fotografía: El Mito Kogi de la creación, COLOMBIA

Sierra Nevada de Santa Marta, COLOMBIA

Primero estaba el mar.
Todo estaba oscuro.
No había sol, ni luna, ni gente, ni animales, ni plantas.
Sólo el mar estaba en todas partes. El mar era la madre.
Ella era agua y agua por todas partes y ella estaba en todas partes.
Así, primero sólo estaba la madre…

La madre no era gente ni nada, ni cosa alguna.
Ella era Aluna.
Ella era espíritu de lo que iba a venir y era pensamiento y memoria.
Así la madre existió sólo en Aluna, en el mundo más abajo, en la última profundidad, sola.

Entonces cuando existió así la madre, se formaron arriba las tierras, los mundos, hasta arriba donde está hoy nuestro mundo.
Eran nueve mundos y se formaron así: primero estaba la madre y el agua y la noche.
No había amanecido aún.
La madre se llamaba entonces se-ne-nuláng.
También existía un padre que se llamaba katekéne-ne–nuláng.
Ellos tenían un hijo que se llamaba búnkua-sé.
Pero ellos no eran gente, ni nada, ni cosa alguna.
Ellos eran Aluna.
Eran espíritu y pesamiento.
Eso fue el primer mundo, el primer puesto y el primer estante.

Cuando nacieron los primeros padres del mundo, ellos empezaron a secar la tierra. Empujaron el mar más allá e hicieron zanjas para secar el piso y caños para navegar por el agua.
La madre bebió la mitad del mar.
Montañas se formaron de la tierra y el agua se retiró.

Cuando los padres del mundo hicieron la casa en el cielo, se reunieron y bailaron y cantaron y decidieron hacer la tierra.

Pero primero estaba el mar.
Y el mar era la madre.
La madre era pensamiento.
Y el pensamiento era Aluna.

 


Vaanui
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